Susan Schneider: Los riesgos existenciales de la Inteligencia Artificial

Ya desde tiempos de Descartes (1596-1650) se pensaba que animales y hombres son máquinas autómatas. Es una propensión de los filósofos y literatos comparar y equiparar los avances técnicos de sus épocas con la constitución humana. Julien Offray de La Mettrie escribió en 1747 un libro de gran éxito entonces: El hombre máquina. En el siglo XIX nacerá Frankenstein inspirado en los iniciales experimentos de la electricidad y la animación de tejidos orgánicos. En los días que corren le toca el turno a la filósofa Susan Schneider continuar con estas alucinantes y muy actuales ideas.

Ella nace en California, Estados Unidos en 1968, año de la gran rebelión juvenil planetaria, lo que explicaría en parte sus audaces consideraciones sobre la mejora radical del cerebro, superinteligencia y panpsiquismo (la mente existe en todo el Universo), espacio-tiempo emergente. Se considera una transhumanista que advierte sobre los riesgos de diseñar mentes. La mejora tecnológica del cerebro conlleva dilemas éticos profundos, lo que la acerca al Papa León XIV cuando afirma que la IA es uno de los asuntos más críticos que afronta la humanidad. Desplazar una mente humana a una máquina sería un suicidio. Seriamos zombis tecnológicos. El chip en nuestra masa neuronal supondría la muerte del individuo original. Una cautela filosófica y ética, contraria a las ideas de Max More: un optimismo radical hacia la autotransformación tecnológica humana o extropianismo (la idea más peligrosa del mundo, afirma Francis Fukuyama).

Con la Inteligencia artificial IA nos podría suceder lo que sufrió el aprendiz de brujo, los trucos de magia se salen de control. No comprender las cuestiones........

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