El modernismo literario desde la perspectiva actual

Antes de pasar a examinar los furibundos y violentos ataques del escritor larense Rafael Domingo Silva Uzcátegui (Curarigua, Estado Lara, 1887- Caracas, 1980) al modernismo literario europeo e hispanoamericano, un verdadero “asedio antimodernista”, como lo ha calificado Amelina Correa Ramón, veamos de qué manera es captada en el presente esta corriente literaria tan en boga en el Fin de Siglo.

Comencemos con las opiniones que sobre el modernismo expone Jorge Luis Borges en un prólogo a El Payador del poeta modernista argentino Leopoldo Lugones. Veamos:

A fines del siglo XIX y principios del XX, el modernismo renovó la literatura de la lengua española. Esta renovación era necesaria; después del siglo de oro y del barroco, la literatura hispánica decae y los siglos XVII y XIX son igualmente pobres.

Y más adelante dice el genial autor de El Aleph que: “El modernismo por obra de Darío, triunfó en América y en España. Darío, en este último país, no es un forastero; se ha incorporado a la tradición nacional y se habla de él como de Garcilaso o de Góngora. Darío es así, para la historia de la literatura, un gran poeta de España y de América.” (Leopoldo Lugones. El Payador. Prólogo de Jorge Luis Borges, p. xi).

El mexicano Octavio Paz refiere que:

…desde el triunfo de la versificación italiana, en el siglo XVI, solamente en dos periodos la balanza se ha inclinado hacia la versificación amétrica: en el romanticismo y en el moderno. En el primero, con timidez; en el segundo, abiertamente. El periodo moderno se divide en dos momentos: el “modernista”, apogeo de las influencias parnasianas y simbolistas de Francia, y el contemporáneo. En ambos, los poetas hispanoamericanos fueron los iniciadores de la reforma; y en dos ocasiones la crítica peninsular denunció el galicismo mental” de los hispano-americanos para más tarde reconocer que esas importaciones e innovaciones eran también, y sobre todo, un redescubrimiento de los poderes verbales del castellano.

Esta posición tan favorable hacia el modernismo habría de causarle a Silva Uzcátegui una fuerte desaprobación y censura como se verá más adelante. ¿Acaso leyó el escritor larense al mexicano? Quizá jamás lo sabremos, pero lo podemos intuir.

Sigue diciendo el Premio Nobel de literatura mexicano que:

El movimiento modernista se inicia hacia 1885 y se extingue, en América, en los años de la Primera Guerra Mundial. En España principia y termina más tarde. La influencia francesa fue predominante. Influyeron también, en menor grado, dos poetas norteamericanos (Poe y Whitman) y un portugués (Eugenio de Castro). (Paz, Octavio. 1972, p. 92).

Y al referirse al poeta nicaragüense Rubén Darío, tan maltratado y ofendido por el escritor larense y curarigueño, dice Octavio Paz:

Hugo y Verlaine, especialmente el segundo, fueron los dioses mayores de Rubén Darío. Tuvo otros. En su libro Los raros (1896)........

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