Así titula José Ricardo Álvarez Yepez una de sus novelas ,la cual es necesario releer para buscar allí claves importantes de la caroreñicidad, en la cual despliega un gran talento para la construcción de personajes de mediados por una angustia existencial nacida de búsquedas ontológicas donde lo rural y lo urbano son apenas escenarios de una lucha cósmica interior, en la cual lo humano se ubica como una esencia para convivir en armonía y lo humanoide como una función mecánica insensible orientada únicamente a la satisfacción de compulsiones egoístas.

Esta novela de Cheo Álvarez tiene varios planos de acercamiento, el primero está relacionado con aspectos metafísicos ; los caminos extremos para la disolución del ego y la energía espiritual para viajar dentro de la materia hacia lugares íntimos donde somos extraterrestres en razón de haber triunfado sobre las ataduras de la subsistencia animal. A partir de estos viajes que se inician desde un cuarto trasero de una tienda de objetos antiguos Cheo establece rangos de compromisos con la vida, colocando el rol del campesino como el más pleno para auto realizarse como ser humano integrado con las verdades del entorno, con las verdades del universo.

Y así, mediante relatos autobiográficos de los alter ego de Cheo se va completando un intenso tramado situacional donde las fuertes personalidades de los protagonistas abren caminos colectivos para la reflexión sobre los embates de las modernas relaciones sociales contra el individuo. Así, aprovechando la intensidad emocional de hombres inicialmente sencillos y transparentes, campesinos, convertidos en piezas autómatas y sin destino, habitantes de las grandes ciudades, se llega a la comprensión de una lucha ciega y sorda contra un tanatos demoníaco llamado Assur.

No obstante estas propuestas que indudablemente contienen un profundo conocimiento de complejidades crípticas propias de maestros masones y estudiosos de Gurdjieff, Ouspensky y el Sumario de Revelaciones escrito en Tebas por Nano Yepez, las Memorias de un Extraterrestre tiene como atractivo portal de entrada hacia estas dimensiones morales un sabroso escenario de vivencias rurales, las cuales por sí mismas justifican una lectura detenida y analítica.

¿Por qué vivir en las ciudades expuesto a los gases esparcidos por Adán Assur si puede optar por el campo donde su efecto se atenúa al dispersarse en grandes espacios? Responder a esta pregunta requiere como primer paso conocer los enunciados que la estructuran, José Ricardo a través de sus personajes nos entrega elementos suficientes para ponerse al otro lado del espejo para caminar junto al conejo entre los sortilegios de un mundo donde según su conducta los humanos pueden convertirse en gallinas y los árabes en guías de parlamentarios y directivos del gremio del azúcar.

A ratos la novela Memorias de un Extraterrestre se acomoda dentro de los procesos lineales donde el esfuerzo espiritual prevalece sobre entornos amenazantes, de esta forma los caminos tortuosos se despejan de forma mágica y los personajes logran dominar la adversidad, este proceso exitista pareciera ubicar a Cheo dentro de la corriente de autores como Paolo Coello, quienes culminan siempre sus obras con un triunfo del Eros sobre la muerte. Pero no obstante estas fachadas masscult Memorias de un Extraterrestre se inserta en las profundidades telúricas de Sudamérica al reconstruir un paisaje rural donde el hombre logra dispersar su ego al concierto de una naturaleza indómita que dicta sus designios sin hacer distingos a favor de lo humano.

Definitivamente hay que leer esta novela. Incluso algunos podrían decir que es imprescindible entrar en ella para conocer el alma caroreña. Pero dejemos que sea Fernando Briceño, uno de los intelectuales y artistas más importantes de la Carora actual quien nos sirva de orientador formal de Memorias de un Extraterrestre.

“Un viajero se detiene, otro nos cuenta su travesía. Dos crónicas sobre la búsqueda de las razones esenciales se entrecruzan en los diarios del Locker y Epaminondas, miembros, en apariencia involuntarios, de una Secreta Sociedad Campesina de Constructores de Naves Espaciales, y quienes no asumen la autoría de estos escritos anónimos; un tercer personaje establece el puente, Cobiri, médium que enlaza los destinos de dos seres tan distantes y tan cercanos.

Esta es la historia de los apuntes periódicos de dos protagonistas que nos muestran que el viaje geográfico es tan solo el reflejo de la voluntad del viaje interior hacia la verdad, empeño distraído, cuando no quebrado, por la imponente presencia de la vida material, dominada por Adán Assur, el gran prófugo de la creación.

José Ricardo Álvarez (Carora 1960), articulista y escritor radicado en la provincia venezolana, entrega su segunda obra narrativa con la que nos acerca a sus constantes temáticas: La razón como herramienta para el alcance de la iluminación verdadera, el conocimiento como el camino adecuado para el logro de la razón precisa y lo material como escollo para el alcance de esa visión que, en estas Memorias de un Extraterrestre, parecen exhibir el preámbulo de una saga”.

Nada más oportuno para terminar estos comentarios sobre esta novela de Cheo Álvarez que recordar una frase encontrada debajo de una piedra en El Decoro.” Quien haya vivido acá conocerá. Quien se marche y no olvide vivirá. Todos quienes me han querido aquí seguirán sin importar lo largo de su viaje. Algún día todos volverán porque soy el silencio que acompaña y el camino que lleva a las entrañas de la paz “.

Jorge Euclides Ramírez

jorgeeuclides@gmail.com

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#OPINIÓN Memorias de un extraterrestre #21Ago

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21.08.2022

Así titula José Ricardo Álvarez Yepez una de sus novelas ,la cual es necesario releer para buscar allí claves importantes de la caroreñicidad, en la cual despliega un gran talento para la construcción de personajes de mediados por una angustia existencial nacida de búsquedas ontológicas donde lo rural y lo urbano son apenas escenarios de una lucha cósmica interior, en la cual lo humano se ubica como una esencia para convivir en armonía y lo humanoide como una función mecánica insensible orientada únicamente a la satisfacción de compulsiones egoístas.

Esta novela de Cheo Álvarez tiene varios planos de acercamiento, el primero está relacionado con aspectos metafísicos ; los caminos extremos para la disolución del ego y la energía espiritual para viajar dentro de la materia hacia lugares íntimos donde somos extraterrestres en razón de haber triunfado sobre las ataduras de la subsistencia animal. A partir de estos viajes que se inician desde un cuarto trasero de una tienda de objetos antiguos Cheo establece rangos de compromisos con la vida, colocando el rol del campesino como el más pleno para auto realizarse como ser humano integrado con las verdades del entorno, con las verdades del universo.

Y así, mediante relatos autobiográficos de los alter ego de Cheo se va completando un intenso tramado situacional donde las fuertes personalidades de los protagonistas abren caminos colectivos para la reflexión sobre los embates de las modernas relaciones sociales contra el individuo. Así,........

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