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Se Busca un Emprendedor – Reforma Universitaria: El emprendimiento como eje transversal en el ciclo básico

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03.03.2026

«El emprendimiento no es un cargo en una tarjeta de presentación. Es un estado mental de personas que quieren cambiar el futuro. La universidad no debería ser un lugar donde aprendes a encajar en el mundo, sino donde aprendes a reconstruirlo.»

Guy Kawasaki, uno de los mayores evangelistas del emprendimiento en Silicon Valley y autor de «El arte de empezar», sostiene que el emprendimiento es un estado mental que debe cultivarse antes que la técnica:

Kawasaki nos advierte que el mayor enemigo del emprendimiento es la parálisis por análisis. Por ello, el currículo universitario venezolano debe premiar el «hacer» sobre el «estudiar cómo se hace». La universidad debe ser el lugar donde el error es bienvenido si conduce a un aprendizaje iterativo.

Para que Venezuela se convierta en una potencia económica en la región, la universidad no puede seguir siendo un recinto de teoría aislada de la realidad productiva. La Regla Maestra para la Educación Superior debe ser la democratización del espíritu emprendedor. No importa si el estudiante ha elegido Medicina, Ingeniería, Artes o Derecho; durante sus dos primeros años, debe ser formado en las competencias necesarias para convertir su conocimiento en valor social y económico.

Como hemos hecho con todas las reglas de este cuaderno, esta visión debe ser internalizada por los futuros profesionales. La universidad debe dejar de formar empleados para el siglo XX y empezar a formar arquitectos de la Venezuela del siglo XXI.

El error tradicional ha sido relegar la «administración» o el «emprendimiento» solo a las carreras de negocios. En la nueva Venezuela, el médico debe saber gestionar su clínica, el ingeniero su constructora y el artista su propio estudio. Durante el primer y segundo año (ciclo básico), el currículo debe adaptarse para incluir materias que desarrollen el músculo emprendedor de toda la población estudiantil.

Aquí presento ejemplos concretos de materias específicas y su implementación:

1. Razonamiento Lógico y Algorítmico: Resolución de Problemas Complejos

Esta materia, presente en casi todos los inicios de la carrera, debe mutar hacia la metodología de Design Thinking.

Ejemplo: En lugar de ejercicios teóricos, los estudiantes deben identificar un problema real en su comunidad o campus y diseñar una solución escalable. Se evalúa la capacidad de identificar la «necesidad del usuario» y proponer un prototipo funcional.

2. Ética y Deontología: Responsabilidad Social y Emprendimiento Ético

La ética no debe ser una cátedra de historia de la filosofía, sino de impacto social.

Ejemplo: Los estudiantes analizan cómo un emprendimiento puede ser rentable y, al mismo tiempo, resolver una crisis ambiental o social en Venezuela. Se fomenta la creación de «Empresas B» (de triple impacto: económico, social y ambiental).

3. Introducción a la Economía: Educación Financiera e Inversión

Esta materia debe ser obligatoria para todas las carreras sin excepción.

Ejemplo: En el segundo año, el estudiante debe aprender a leer un balance general, entender el flujo de caja y conocer cómo funciona el sistema de crédito nacional e internacional. La meta es que un estudiante de 19 años sepa la diferencia entre un activo y un pasivo, y cómo presentar un proyecto ante un banco o inversionista ángel.

4. Comunicación Crítica: El Arte de la Venta y la Negociación

Vender es, en esencia, convencer a otro de que tu idea tiene valor.

Ejemplo: Talleres prácticos de oratoria y negociación. Los estudiantes de diferentes carreras deben mezclarse para «venderse» ideas entre sí. Un estudiante de Agronomía debe saber explicarle a uno de Computación por qué su proyecto de siembra tecnificada es una oportunidad de negocio, fomentando el trabajo multidisciplinario.

Definitivamente, la conclusión es ineludible: si Venezuela adapta su educación universitaria para que los jóvenes de 18 a 20 años principalmente, vean el emprendimiento como su primera opción de carrera, la economía del país se volverá indestructible. Al dotar a un estudiante universitario de cualquier disciplina con las herramientas para crear su propia fuente de ingresos, estamos eliminando la fuga de cerebros y la dependencia de las políticas de turno.

Un país de profesionales-emprendedores es un país con soberanía real. Es una nación donde el talento no espera por una oportunidad, sino que la crea. Al finalizar el segundo año, cada estudiante venezolano debería poseer no solo conocimientos básicos de su carrera, sino una mentalidad de crecimiento, una red de contactos inicial y la confianza de que su conocimiento es un activo capaz de generar riqueza para él y para su país.

Escribe hoy en tu cuaderno: «Mi título universitario es el respaldo de mi capacidad para innovar, no solo para obedecer». La Venezuela del mañana se está construyendo hoy en el aula, y esa construcción debe ser audaz, libre y profundamente emprendedora.

 «La educación superior en Venezuela debe dejar de ser una fábrica de diplomas para ser un puerto de lanzamiento de sueños productivos.»

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