«El trastorno explosivo intermitente de la abuela Adams: la fisura psiquiátrica»
«Un censor una vez intentó hacerme una encuesta. Me comí su hígado con un poco de habas y un buen vino Chianti»
Hannibal Lecter, El silencio de los inocentes.
«El narcisismo es el cimiento sobre el que se alza la tríada oscura: psicopatía, narcisismo y maquiavelismo», sostiene el psiquiatra Delroy Paulhus. Al aplicar este diagnóstico a la abuela Adams, no hallamos a una líder, sino a una depredadora que instrumentaliza su investidura para el beneficio personal. Su narcisismo se nutre de un delirio de grandeza, mientras que su maquiavelismo le permite diseñar esquemas de extorsión, cohecho y chantaje para enriquecerse ilícitamente. Esta figura ha corrompido la institución a su cargo, acumulando una fortuna de dinero negro que ostenta mediante signos exteriores de riqueza. Su carencia absoluta de remordimientos la lleva a sacrificar el bienestar de los profesionales bajo su mando en el holocausto de su propia codicia, utilizando el cargo para amasar un patrimonio obtenido a través de actos delictivos que hoy reposan, detallados, en expedientes custodiados por investigadores que aguardan el momento de la exposición pública.
El núcleo de su conducta es el trastorno explosivo intermitente (TEI), una patología caracterizada por episodios recurrentes de agresividad impulsiva, desproporcionada e incontrolable frente a cualquier provocación mínima. Para la abuela Adams, este trastorno no es un arrebato accidental, sino una herramienta de dominación. Cuando ella siente que su incompetencia o sus........
