Los emprendedores de Venezuela |
Hay viajes que dejan imágenes imborrables. Mi reciente visita al Perú es uno de ellos. Acudí atendiendo la gentil invitación de nuestra amiga, de muchos años, Keiko Fujimori, para participar en los actos con motivo de su toma de posesión como presidenta. Lo hice con el inmenso honor de representar a María Corina Machado y a nuestro presidente electo, Edmundo González Urrutia. Fueron jornadas cargadas de simbolismo democrático, de conversaciones sobre el porvenir de nuestras naciones y de renovadas esperanzas para quienes seguimos creyendo que la libertad siempre termina abriéndose paso.
Pero esta vez no deseo detenerme en esos acontecimientos. Quiero escribir sobre otro hecho que, aunque menos visible en los titulares, tiene una trascendencia inmensa para el futuro de Venezuela: la extraordinaria capacidad de nuestros compatriotas para convertir la adversidad en oportunidad.
Los millones de venezolanos que han salido forzosamente del país cargan una historia común. Dejaron atrás mucho más que una casa o un empleo. Dejaron padres, hijos, amigos, recuerdos, afectos y proyectos. Han vivido el desgarro de la distancia, esa agobiante nostalgia que aprieta el pecho al recordar la tierra donde nacimos, y esa embriagadora melancolía que acompaña a quien sabe que no emigró por elección, sino porque una dictadura convirtió su patria en un lugar inhabitable.
Sin embargo, nuestros compatriotas hicieron algo admirable. En lugar de rendirse ante el dolor, lo transformaron en fuerza. En vez de dejarse vencer por la incertidumbre, decidieron reinventarse. Donde otros habrían encontrado únicamente obstáculos, ellos descubrieron caminos.
Cada venezolano en el exterior guarda una historia de sacrificio. Muchos atravesaron la selva del Darién desafiando peligros inimaginables. Otros casi pierden la vida intentando cruzar el Río Grande. Miles soportaron interminables filas para regularizar su situación migratoria, noches enteras sin saber si al día siguiente conservarían el empleo o si serían deportados. No pocos han tenido que respirar profundamente al escuchar expresiones cargadas de xenofobia o prejuicios.
Esas experiencias existen y sería injusto ignorarlas. Pero tampoco sería justo desconocer una realidad mucho más poderosa: en la........