Exigir seguridad

Hace unos días, hacia las ocho de la noche, preferí pedir un taxi en lugar de recorrer unas ocho cuadras caminando. Llevaba un iPad en el morral y me preocupaba ser víctima de un atraco. Cuando salgo a caminar —no a hacer ejercicio, que son dos cosas diferentes— suelo dejar en mi casa el reloj, la licencia de conducción, las tarjetas de crédito y documentos similares. Llevo lo indispensable, algo de efectivo y la cédula. Son precauciones que he adoptado desde hace mucho tiempo y que no deben ser extrañas para algunos de los lectores.

Estamos acostumbrados a decidir por dónde caminar, a qué hora salir y qué llevar según el riesgo de un robo. En nuestras viviendas instalamos rejas, cámaras y cercas eléctricas; pagamos vigilancia y buscamos conjuntos cerrados rodeados........

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