Abelardo, en primera vuelta

Desde la elección de Belisario Betancourt en 1982 hasta hoy, no he fallado a una sola cita con las urnas. He sido, como tantos colombianos, testigo —y en alguna medida protagonista— de la historia electoral del país: acerté en elecciones decisivas para el país; y en otros casos la suerte no me acompañó, como con Álvaro Gómez Hurtado, Rodrigo Lloreda Caicedo y Rodolfo Hernández.

Esa experiencia, forjada durante más de cuatro décadas, no es un dato menor. Es la que hoy me permite hablar con convicción, no desde el entusiasmo pasajero ni desde la emoción del momento, sino desde la lectura fría de los ciclos políticos del país. Y por eso lo digo sin titubeos: este domingo Colombia tiene la oportunidad real de tomar una decisión clara, directa y sin anestesia. Una decisión sin segunda vuelta, sin cálculos, sin........

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