¿Cuál es el valor de los datos no estructurados en la era de la IA?

¿Y si la mayor riqueza de su empresa estuviera oculta a la vista de todos? No en hojas de cálculo o informes estandarizados, sino en innumerables correos electrónicos, contratos, grabaciones de reuniones y manuales olvidados en carpetas digitales. Mientras los líderes siguen buscando la próxima gran innovación en inteligencia artificial, una mina de oro intelectual y casi totalmente ignorada, permanece dentro de las propias operaciones. Las estimaciones del mercado, incluidas las proyecciones de IDC, indican que los datos no estructurados representan alrededor del 80 % del conocimiento organizacional, lo que conlleva una paradoja silenciosa de la era digital: estamos más informados y, sin embargo, ajenos a la propia inteligencia que generamos cada día.

Aunque gran parte de las decisiones empresariales siguen basándose en datos estructurados, la verdadera inteligencia colectiva, formada por matices, contexto y experiencia acumulada, queda en archivos digitales poco accesibles e infrautilizados. Este “oro” sigue siendo un recurso invisible, pero con potencial para generar una ventaja competitiva. Quien logre acceder a él puede transformar el ruido en señal y la información en decisión.

El coste de esta invisibilidad se nota en la productividad de los equipos. Se estima que un trabajador del conocimiento pierde alrededor de dos........

© El Heraldo