“La vuelta” para segunda vuelta

Las elecciones del domingo dejaron una lección para quienes trabajamos en marketing: en política, como en las marcas, ya no basta tener razón, trayectoria o programa. Hay que ser memorable. Y en esa batalla, Abelardo De la Espriella llegó mejor empacado que Iván Cepeda.

No lo digo como elogio político, sino como análisis de comunicación. Su campaña entendió algo elemental de esta época: muchos electores no votan después de leer un plan de gobierno, sino después de sentir que pertenecen a una tribu. Y para construir tribu se necesitan identidad, repetición, símbolo y emoción. El ‘Tigre’ tuvo personaje, estética, himno, mascota, frases repetibles,........

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