Las plagas no conocen de puertas ni de propietarios
Un video de una rata en un restaurante puede convertirse, en minutos, en una condena pública contra un establecimiento. Las redes sociales tienen ese enorme poder. Pero antes de destruir la reputación de un negocio conviene analizar el problema con objetividad y determinar si estamos ante un hecho aislado o una situación que afecta a todo un sector.
Aclaro que no conozco al propietario del restaurante involucrado ni tengo interés alguno en defenderlo. Mi reflexión es más amplia: cuando aparecen roedores, cucarachas u otras plagas en una zona donde funcionan restaurantes, cafés, supermercados, edificios y otros establecimientos, podríamos estar ante un problema del entorno y no exclusivamente de un local.
Una rata no conoce linderos, razones sociales ni propietarios. Se desplaza por alcantarillas, calles, lotes, parqueaderos, depósitos, ductos y edificaciones buscando alimento y refugio. Por eso, desratizar únicamente un establecimiento puede resultar insuficiente si alrededor no se actúa simultáneamente.
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