Silencio insurrecto |
La inmensidad del mar me sobrecoge, más con esos pincelazos entre rojizos y anaranjados con los que se adorna la entrega plena del sol en el mar. Así lo veo: él se acurruca totalmente en esas aguas que siempre aceptan cualquier quilla. No tengo palabras para decir lo que siento dentro. Me callo y busco en mi corazón imágenes que me ayuden a vivir eso que me produce contemplar la línea infinita del horizonte en este atardecer frente a la bahía de Santa Marta.
Normalmente las palabras me salen a borbotones de la boca. Desde niño aprendí a comunicar -tratando de elegir las mejores palabras- lo que tenía dentro. Pero experiencias como estas me........