Petro, hay que tener claridad⦠|
Gustavo Petro exige de otros lÃderes la claridad que él mismo no conoce. La reclama con tono moral, dedo acusador y superioridad ideológica, como si la confusión, la contradicción y el arrebato fueran virtudes revolucionarias. Desde el poder, Petro no gobierna: sermonea. Y desde el púlpito, todo desacuerdo se convierte en conspiración.
Su presidencia se ha vuelto un catálogo de pifias perfectamente documentadas. No son errores aislados ni malentendidos: son una forma de ejercer el poder. Petro no comunica para explicar; comunica para provocar. No busca acuerdos; busca enemigos. Y cuando los reales no alcanzan, los inventa. La polarización, al final, siempre es más rentable que la autocrÃtica.
La estrategia es conocida y funciona: dividir para no rendir cuentas. Cada tropiezo se explica señalando a la prensa, a los empresarios, a Estados Unidos, a la derecha, al pasado, al âneoliberalismoâ. Nunca al gobierno. Nunca al lÃder. Nunca a las decisiones propias. El poder, asÃ, se ejerce sin responsabilidad y con aplausos garantizados.
En polÃtica exterior,........