La tregua que murió antes de nacer

Ni 36 horas duró. Pero decirlo así todavía le concede demasiado: la tregua entre Irán y Estados Unidos no colapsó, simplemente evidenció que nunca fue una tregua en sentido estricto, sino una pausa operativa vendida como avance diplomático.

En menos de día y medio regresaron los bombardeos intermitentes, las acusaciones cruzadas y la narrativa de ruptura. Teherán tensó de nuevo el control sobre el estrecho de Ormuz, mientras Washington recalibraba el discurso sin modificar el fondo: presión máxima sin costo político inmediato.

Y en ese contexto, el dato clave no está en el frente militar, sino en el diplomático: las pláticas previstas para este viernes en Islamabad fueron pospuestas al sábado. La versión oficial habla de la incorporación del vicepresidente JD Vance.

El trascendido —mucho más revelador— apunta a que la reunión estaba al borde del colapso porque nadie quería validar una negociación sostenida sobre una tregua inexistente.

Dicho de otra forma: no se pospuso la reunión por agenda, sino por falta de condiciones mínimas de credibilidad. Hay otro elemento que empieza a perfilarse en Washington y que, creo, será central en los próximos días: la entrada de Vance no es decorativa.

Responde a una tensión interna en la administración estadounidense entre quienes buscan una salida........

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