Nueva diplomacia de la asfixia en Cuba

La política de Estados Unidos hacia Cuba suele presentarse bajo el lenguaje noble de los derechos humanos, la democracia y la libertad. Pero cuando una política impide el acceso a combustible, restringe operaciones financieras, amenaza a empresas extranjeras y encarece la vida cotidiana de una población entera, la pregunta inevitable es otra: ¿puede una sanción convertirse en castigo colectivo?

En entrevista, el embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, fue contundente: “Si algo tiene relación con los derechos humanos, es impedir que se ejerzan plenamente”. La frase resume el punto central del debate. Para La Habana, el problema no es sólo diplomático ni ideológico, es material. Sin combustible no hay transporte, no hay electricidad estable, no hay hospitales funcionando con normalidad y no hay economía capaz de respirar. Martínez Enríquez lo llamó una “guerra económica”, y sostuvo que la intención es “desconectar a Cuba de la economía internacional”. 

Esa afirmación no aparece en el vacío. La propia política estadounidense mantiene el embargo como instrumento central........

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