Juchitán: la muerte como mercado

En Juchitán, la tragedia no terminó con el descarrilamiento del Tren Interoceánico. Para muchas familias, ahí comenzó otra forma de violencia: la que ocurre lejos de las cámaras, en cuartos fríos, entre trámites interminables y decisiones que nadie explica, pero todos padecen.

Las funerarias â€”servicios esenciales en cualquier emergencia— actuaron como si el dolor tuviera tarifa y el duelo, horario. Hubo retrasos injustificados, cuerpos mal resguardados, información opaca y un trato que, según familiares de las víctimas, cruzó la línea de la negligencia hacia la deshumanización. No fue un problema técnico. Fue un ejercicio de poder sobre quienes menos podían defenderse.

En Juchitán, particularmente, se ha normalizado un descontrol donde lo urgente se privatiza y lo indispensable se negocia. Cuando ocurre una tragedia y la autoridad no asume el mando, otros ocupan el espacio.

Familiares de las víctimas del Interoceánico señalan que una de........

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