Registro Único de Hospitalidad: sector y autoridad hacia un mismo objetivo

La conversación sobre las viviendas turísticas en México ha evolucionado. Hoy ya no se trata de discutir su existencia, sino de reconocer su dimensión económica, su contribución al turismo y la necesidad de contar con mecanismos claros que permitan ordenar su operación con certeza jurídica para todos los actores involucrados.

Desde la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (AMVITUR), hemos trabajado estrechamente con las autoridades de la ciudad para la construcción de una normativa, bajo una visión clara: la regulación es necesaria, pero debe construirse con criterios de equidad, proporcionalidad y visión de largo plazo. En ese contexto propusimos la creación de un Registro Único de Hospitalidad (RUH) como parte del Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México 2025–2045. Ésta es una iniciativa que contempla al turismo a partir de sus nuevas dinámicas de acción, particularmente en los cambios estructurales en la forma de viajar.

La Organización Mundial del Turismo destaca que en 2026 los turistas seguirán buscando “value for money”, es decir, experiencias que combinen precio justo con altos estándares de servicio, hospitalidad y atención; y México no es ajeno a esta tendencia. Por el contrario, nuestro país se ha consolidado como uno de los destinos más relevantes a nivel global, en buena medida gracias a la diversificación de su oferta de hospedaje, con el impulso de las viviendas turísticas.

Este fenómeno ha generado beneficios tangibles. El sector permite ampliar la capacidad instalada en destinos con alta demanda, distribuir el flujo de visitantes hacia nuevas zonas de las ciudades y generar ingresos directos para miles de familias. Además, es parte integral de la economía a través del cumplimiento de obligaciones fiscales y del uso de plataformas digitales que facilitan la trazabilidad de sus operaciones.

Sin embargo, también es cierto que la ausencia de un marco homogéneo ha dado lugar a esquemas regulatorios fragmentados, con criterios distintos entre entidades y, en algunos casos, con propuestas que buscan imponer condiciones diferenciadas frente a otros modelos de hospedaje. Este enfoque no sólo genera incertidumbre, sino que puede inhibir la inversión, afectar la competitividad de los destinos y limitar el potencial del sector.

Frente a este escenario, el RUH se posiciona como una herramienta de organización y una valiosa fuente de inteligencia de datos. Su objetivo es integrar en una sola plataforma la información de todas las unidades de alojamiento turístico —sin importar su modalidad—, permitiendo a la autoridad contar con datos precisos para la toma de decisiones, mejorar la supervisión y garantizar el cumplimiento de las disposiciones vigentes.

Un registro de esta naturaleza no debe concebirse como una carga adicional, sino como un mecanismo de coordinación. Facilitaría la interacción entre autoridades federales, estatales y municipales; simplificaría los procesos para los prestadores de servicios; fortalecería la transparencia del sector; y permitiría un análisis sustentado en datos reales sobre la conformación, ubicación, dimensión y aportaciones fiscales y económicas, entre otros aspectos, de las viviendas turísticas. En otras palabras, generaría las condiciones para una regulación más eficiente, basada en evidencia y no en percepciones.

Para que este instrumento funcione, consideramos indispensable que esté respaldado por una entidad reguladora con capacidades técnicas y operativas claras. Su papel sería establecer lineamientos homogéneos, promover el cumplimiento normativo y fungir como un canal de diálogo permanente entre el sector público y el privado.

La experiencia internacional demuestra que los modelos más exitosos son aquellos que privilegian la colaboración. Las ciudades que han optado por regulaciones diferenciadas o restrictivas han enfrentado efectos adversos, desde la informalidad hasta la reducción del turismo anual promedio en dichas ciudades. Por el contrario, aquellas que han construido esquemas integrales, con registros claros y reglas iguales, han logrado equilibrar el desarrollo económico con la calidad de vida urbana.

Quienes conformamos el sector de viviendas turísticas estamos convencidos que regular no es restringir. Regular es ordenar, dar certeza y potenciar el desarrollo. Un Registro Único de Hospitalidad, acompañado de una entidad reguladora con enfoque técnico, representa una oportunidad para lograrlo.

El momento de actuar es ahora. Construyamos, de manera conjunta gobierno y actores del sector, un modelo que fortalezca al turismo mexicano, que genere confianza en los inversionistas y que permita que más familias sigan encontrando en la hospitalidad una fuente legítima de ingreso y bienestar.

POR SEAN CÁZARES AHEARNE DIRECTOR GENERAL DE LA ASOCIACIÓN MEXICANA DE VIVIENDAS TURÍSTICAS (AMVITUR)


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