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Gayosso, una forma de decir adiós que no deja de evolucionar

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07.03.2026

“La muerte nunca pasa de moda”, es una de las tantas frases que retrata una inevitable realidad que tarde o temprano alcanzará a todos. Más bien los servicios funerarios son los que están en constante cambio para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado y preferencias de sus clientes.

El año pasado, el mercado mundial en este rubro cerró con un valor de 75 mil millones de dólares y para 2032 acumularía un crecimiento de 60% para llegar a 120 mil millones de dólares. Las tendencias demográficas, acentuadas por un rápido envejecimiento de la población y la caída de las tasas de natalidad; una mayor personalización de los servicios, incluidos los digitales y próximamente aplicaciones de inteligencia artificial; y no menos importante es la tendencia de sustentabilidad en toda la cadena de servicios, son los principales factores que explican el dinamismo del negocio.

En México se estima que el valor de los servicios funerarios alcanzó 738 mil millones de pesos hasta el tercer trimestre de 2025, un aumento anual de 5.5%; más de 13 mil unidades económicas son las que participan en un segmento que genera cerca de 65 mil empleos directos.

Si bien los orígenes de Gayosso tienen como su punto de arranque una experiencia familiar del fundador, Eusebio Gayosso, también están estrechamente ligados a diversos acontecimientos históricos que marcaron un antes y un después en los servicios funerarios del país.

La obligación de presentar el acta de defunción, y el otorgamiento de las primeras licencias y concesiones para cementerios privados, como fue el Panteón de Dolores, que se inauguró en 1875 y que a la fecha sigue en operación, y donde la primera inhumación reportada oficialmente fue la del general Domingo Gayosso Corona, tío del fundador de la agencia de inhumaciones, aceleraron la necesidad de centralizar los servicios fúnebres para un clase social influenciada en lo que sucedía fuera de México, principalmente en Europa.

Con los preparativos para el sepelio de su tío, Eusebio Gayosso —con apenas 22 años— vivió en carne propia la desarticulación de todo lo necesario para un funeral, y meses después ,con el propósito de aliviar cargas adicionales al deceso, inauguró la agencia de Eusebio Gayosso y Compañía.

Testigo de la historia

“Así, el negocio de Eusebio Gayosso ocupó tres puertas en “los bajos” del inmueble y el número cinco hacia la avenida Cinco de Mayo, además del pan coupé de la esquina, en un negocio que los entendidos del ramo llaman “una cajonera”, donde, además de un par de escritorios para atender a los clientes y preparar los trámites, se exhibían diversas opciones de ataúd. Otros servicios que se ofrecían eran, en primer término, “el arreglo de la inhumación”, para lo cual era requerida la presentación de un certificado médico de la defunción, por lo que la agencia se encargaría de todos los trámites, además del ataúd y, en caso de así solicitarse, el “enlutado de la casa”, incluyendo “las ceras” (cirios), el carro fúnebre, las tarjetas de duelo, el entierro, las honras fúnebres (misas de cuerpo presente) y la bendición de sepulcro”, narra el libro “Gayosso 150 años”, que se preparó para conmemorar su fundación.

Vale precisar que en aquellas épocas no se ofrecían los servicios de salas de velación porque la costumbre ancestral era realizar el velorio en una casa. Sería hasta 1955 cuando se abrieron las primeras capillas de velación, lo que no sólo aceleró el crecimiento de la compañía, sino que marcó una nueva etapa en México con una oferta integral de servicios funerarios.

Reacomodo corporativo

Relaciones familiares con la alta sociedad de aquellos tiempos, las pompas que ofrecieron a destacados personajes de la época, innovaciones como embalsamado, cremación —autorizada por la iglesia hasta 1963—, variedad de carrozas, transporte para los deudos al cementerio, y pioneras estrategias de mercadotecnia fueron elementos decisivos para el crecimiento de la compañía, que fue testigo de acontecimientos históricos trascendentales para la vida del país.

El fundador Eusebio Gayosso falleció en 1916 y el control de la compañía quedó en manos de su yerno, Fiacro Fernando Arrangoiz Basavilbaso, quien inyectó vitalidad al negocio abriendo más sucursales, e incluso compró competidores más pequeños; consolidación que requería de recursos frescos que se obtuvieron mediante la venta de acciones gracias a la transformación de Inhumaciones Eusebio Gayosso a Agencia Eusebio Gayosso Sociedad Anónima, en 1927. Luego pasaría una década para que el largo nombre de la compañía se compactara en una sola palabra: Gayosso, como se mantiene hasta hoy.

En 1979 iniciaron las pruebas de un novedoso esquema de pago anticipado de servicios funerarios que, con los años, se convirtió en Previsión Gayosso; y entre 1980 y 1981 se gestó un nuevo cambio corporativo con la creación de una empresa controladora, que en 1984 mediante una negociación entre los familiares del fundador pasó a ser propiedad de Jaime Arrangoiz Gayosso, quien ante la falta de interés de sus hijos de seguir al frente de la centenaria compañía tomó la decisión de vender a la estadounidense Stewart Enterprises que estaba en plena expansión geográfica. Y hasta aquí llegó el apellido Gayosso, una dinastía que creció y transformó los servicios funerarios en México.

En 2001, Stewart Enterprises, que enfrentaba una dura situación financiera, vendió Gayosso a Jardines del Tiempo —propiedad de los hermanos Guillermo y Ramiro Cantú Charles—, pero en 2007 se concretó un nuevo cambio de propietarios, ya que el fondo de inversión Advent controló, creció y modernizó a la compañía a nivel nacional; y en 2021, como parte del ciclo de maduración de su inversión, vendió la compañía a Servicios Funerarios GG, propiedad de Jorge, Pablo y Carlos Peña Vázquez.

Hoy Grupo Gayosso es líder en México, con un promedio de 105 mil servicios funerarios al año, con más de 500 hectáreas de cementerios, 159 salas de velación y 24 hornos crematorios; opera directamente en 14 estados, y el resto del territorio lo tiene cubierto mediante una red de proveedores certificados de servicios funerarios.


© El Heraldo de México