Vivir atrapado entre la fantasía y la amenaza |
La presidenta Sheinbaum afirmó que su viaje a España no es un acto anti-Trump. Al decirlo, genera la sensación de que algo se oculta. Porque la reunión a la que asistirá es convocada por fuerzas de muchas organizaciones mundiales que se oponen, según dijo Lula, el presidente de Brasil y co-anfitrión del evento, ante el resurgimiento de nazismo y fascismo en el mundo.
“Viva la paz” gritó la presidenta, al arribar a España. Y su equipo de prensa repartió una agenda que contiene, aparte de una visita con Pedro Sánchez, presidente de España, una visita a un centro de una supercomputadora. Mientras la mexicana trata de enfatizar la parte “rosa” de su viaje a España, casi dando a entender que no tiene una agenda política, el brasileño enfatiza que toda la conferencia es política dura contra las derechas mundiales, encabezadas por Trump.
El mismo Lula se considera aliado y amigo de Rusia y China, los eternos y auto designados enemigos de Estados Unidos. El BRICS también es eso: un alineamiento internacional contra Occidente ni siquiera solamente contra Washington.
Pero, como en todo, hay excepciones. Y Lula hace una excepción con Pedro Sánchez, por la oposición de su gobierno a la guerra de Israel y Estados Unidos en Medio Oriente, negando el uso de bases militares en territorio español a bombarderos estadounidenses en sus rutas hacia el Golfo Pérsico para bombardear a Irán. Son, finalmente, integrantes de una misma corriente amplia de izquierdas, a nivel mundial. Morena y la presidenta mexicana comparten esa agenda.
La reunión se llama Global Progressive Mobilisation, lanzada por Pedro Sánchez y Inacio Lula da Silva. Este último aseguró que es un frente para frenar a la derecha y la ultraderecha mundial, y, sarcástico, felicitó a Pedro Sanchez por haber logrado sacar a Sheinbaum de su país.
El encuentro cuenta, además, con el respaldo del Partido de los Socialistas Europeos, la Internacional Socialista y la Alianza Progresista.
Si la Cancillería mexicana piensa........