Paso a paso, el autoritarismo avanza

Morena se siente amenazada. A pesar de que ha gobernado el país durante casi nueve años, teme perder las elecciones. O quizá por eso mismo. Es como si supiera que las encuestas que hablan de su desbordante popularidad fueran falsas.

La paradoja actual —la del partido que afirma que goza de amplia popularidad, pero tiembla al percibirse al borde del abismo— explica la embestida autoritaria que ha caracterizado al gobierno de Morena, desmantelando todas las garantías institucionales democráticas de México.

Al mismo tiempo ha fortalecido su alianza orgánica con el narcotráfico como condición para retener el poder, a pesar de recibir críticas nacionales e internacionales por ello.

La presidenta defiende a Rocha Moya y María del Pilar Ávila como una razón de Estado. Considera que su extradición provocaría el desmoronamiento del sistema Morena, a nivel nacional.

Las acciones del gobierno anterior y el actual, sumados, configuran un patrón de acciones que buscan reducir las posibilidades de pérdida del poder por parte del partido oficial. Pretenden asegurar su permanencia en el poder a cualquier costo, incluso sacrificando la democracia misma.

El primer paso en el camino autoritario fue la aprobación de la revocación del mandato. Concebida teóricamente como un mecanismo para que la ciudadanía pudiera evaluar el desempeño del Presidente de la República, Morena lo transformó en un acto de propaganda gubernamental y de movilización forzosa de su base electoral. No fue un ejercicio democrático de rendición de cuentas.

La revocación del mandato fue apenas el primer paso hacia la eliminación de los derechos ciudadanos, bajo un disfraz de democracia simulada. Fue el primer acto populista del morenismo.

El segundo acto fue la desaparición de todos los órganos autónomos. En vez de aceptar que la transparencia y la rendición de cuentas son derechos ciudadanos inalienables, Morena y sus aliados en el Congreso concretaron la desaparición de 7 órganos autónomos, bajo la premisa de que “el pueblo” prefiere la austeridad en vez de la rendición de cuentas gubernamental.

Fue un golpe directo a la transparencia y a la independencia en áreas clave. Al transferir las funciones del Estado al gobierno, se eliminaron los contrapesos ciudadanos y se concentró el poder político.

Como todos los populismos, Morena ha eliminado el concepto de “ciudadanía” de su vocabulario........

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