Leyendo las señales sobre México y Cuba
México está en el ojo del huracán. Para saber cómo navegar en las nuevas condiciones polÃticas que aparecen en el horizonte nacional, es indispensable adoptar nuevos paradigmas y métodos de análisis. Las argumentaciones tradicionales ya no sirven, dadas las nuevas configuraciones geopolÃticas del mundo. Es hora de repensarnos.
La abrupta transformación de Venezuelaâal dejar de ser un Estado lacayo de China, Rusia e Irán para convertirse en un protectorado de Estados Unidosâno es un simple fenómeno imperial a la vieja usanza. Es un cambio que transforma todas las relaciones entre los Estados nacionales de la Cuenca del Caribe. Esto afecta directamente a México y a sus vÃnculos con naciones como Cuba y Nicaragua.
Ya no es válida la tradicional noción de âsoberanÃa nacionalâ que tanto se repite. Hoy, todas las naciones de la región, sin excepción, forman parte de un encadenamiento de intereses económicosâcomo las economÃas de escala y las cadenas globales de valorây polÃticos.
Esa unión en cadena explica por qué la idea de soberanÃa, más que una ficción, es una reminiscencia de tiempos idos, cuando las naciones pretendÃan ser autosuficientes. La âeconomÃa autárquicaâ era un modelo de análisis y nunca pretendió ser una realidad.
Los únicos que vendÃan la idea de la autarquÃa eran polÃticos mentirosos que buscaban votos ante una población desesperada por encontrar soluciones.
Estos son tiempos confusos, sin duda. Pero también es posible plantear que, dentro del caos, se perfila un nuevo orden. No es demasiado aventurado postular que emerge, ante nuestros ojos, un nuevo orden internacional. Pero hay que saber hacia dónde mirar para encontrar definiciones sobre cómo actuar. Hay que aprender a leer las nuevas señales para no equivocarse de rumbo.
Los gobiernos pueden y deben defender intereses nacionales. Pero cuando insisten en mezclar esa legÃtima y necesaria agenda con la excusa de la soberanÃa nacional, entonces se pierde la noción del paÃs........
