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La superioridad moral de Trump y Claudia

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08.03.2026

Surgen, al calor de las llamas del momento histórico, imágenes de dos líderes con paralelismos de conducta contradictoria entre sus promesas de campaña y sus prácticas una vez insertos en el poder. Analicemos a Donald Trump y Claudia Sheinbaum.

Platón aseguró que el gobernante se enajena de los gobernados. Montesquieu afirmó que la impunidad corrompe. Maquiavelo concluyó que el fin justifica los medios. Trump y Claudia son la prueba moderna de que el poder hace que el gobernante se olvide rápidamente el porqué llegó a esa estación.

Donald Trump hizo campaña ofreciéndose como el candidato de la paz. Y ofreció ser el Presidente de la Paz (así, en mayúsculas). Percibió algo en el estado de ánimo social de gran parte de la sociedad estadounidense, y en su propia base social. Ese estado de ánimo refleja un agotamiento con las guerras internacionales.

Ahora Trump, embravecido con su supuesta “victoria” en Venezuela, está cometiendo el error de todo gobernante que olvida su regla esencial: no involucrarse en guerras que no puede ganar. Pero su gobierno, compuesto de personajes escogidos no para pensar como hombres o mujeres de Estado, sino para comportarse con arrogancia desafiante y convencidos que pueden infringir las leyes nacionales e internacionales por el simple hecho de que son estadounidenses con el encargo divino de salvar al mundo.

Además, con las crisis internas que tiene Trump, debido a su baja en las encuestas de popularidad y el episodio Epstein, lo impulsan a disfrazar sus problemas internos con una conflicto internacional.

Esa circunstancia política interna lo lleva a olvidar la consigna de la paz. Pero estar en lo correcto éticamente exige permiso para usar el juguete que posee: el poderío militar de Estados Unidos.

Ya “compuso” Venezuela, sin compromisos incómodos con la democracia o los derechos humanos. Le impusieron a la débil oposición venezolana el “modelo Delcy Rodríguez” como forma de transición hacia un nuevo poder híbrido, con compromisos explícitos........

© El Heraldo de México