¿Subhombres y superhombres?

En el año 1907, Don Porfirio llevaba el progreso a su estado natal. Con la compañía Pearson inauguraba un tramo del ferrocarril de caldera carbonífera para unir el Atlántico y el Pacífico a través del Istmo de Tehuantepec. Todo había comenzado en 1898.

Ciento 33 años más tarde (siempre tarde, como dicta el reloj del subdesarrollo), el gobierno de la Cuarta Transformación mira hacia atrás y quiere hacer lo mismo. Antes de un año, el tren parcialmente inaugurado y en precario funcionamiento (administrado por marinos en tierra) diría Rafael Alberti, se descarrila y mata unos cuantos mexicanos. No importa —piensa el demógrafo humanista—; hay........

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