El costo oculto de la reforma electoral |
La reforma electoral entra en su momento clave. La próxima semana comenzará su discusión formal con los coordinadores de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, y en el Senado, Adán Augusto López. Aunque el proyecto aún no está concluido, dos banderas concentran el discurso oficial: reducir el financiamiento a los partidos polÃticos y disminuir o eliminar a los legisladores plurinominales.
Ambas propuestas suenan bien en el papel. Ahorro, austeridad y rechazo a los privilegios son conceptos polÃticamente rentables. El problema es que, detrás de esa narrativa, se esconde el riesgo de debilitar los mecanismos que garantizan la pluralidad y el equilibrio del sistema democrático.
Los plurinominales no surgieron como un capricho del sistema, sino como un antÃdoto contra el autoritarismo. Su función fue impedir que una fuerza polÃtica se apropiara del Congreso y silenciara a la oposición. Es cierto que los partidos los degradaron, convirtiéndolos en cuotas y premios internos, pero eliminarlos no corrige ese vicio: lo profundiza. Sin representación proporcional, el Congreso vuelve a fabricar mayorÃas artificiales y a cerrar el paso a las voces incómodas.
Algo similar ocurre con la reducción del financiamiento público. Menos dinero no significa menos influencia del dinero en la polÃtica. Por el contrario, abre la puerta a una mayor........