El ajedrez de Sheinbaum ya empezó
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio el banderazo de salida a su equipo más cercano para operar la elección más importante de su gobierno. Citlalli Hernández y Ariadna Montiel se perfilan como sus cartas fuertes para la conducción de Morena, mientras que el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar reafirma su papel en la coordinación territorial de estructuras.
No hay vuelta atrás. La titular del Ejecutivo mueve sus piezas entre sus incondicionales, respaldados por su trabajo previo durante la administración del ex presidente Andrés Manuel López Obrador y su paso por el gobierno de la CDMX y la alcaldía de Tlalpan.
No se trata de un rompimiento entre los ex mandatarios, como muchos han especulado, sino de lo contrario, la presidenta Sheinbaum ha actuado con altura de miras y ha decidido privilegiar la eficiencia por encima de la amistad. Apenas la semana pasada, de acuerdo con fuentes cercanas a Palacio Nacional, se llevó a cabo una reunión entre Claudia y Andrés para analizar las elecciones del próximo año.
Fiel a su estilo, la presidenta ha realizado movimientos estratégicos que, en la práctica, colocan a su equipo rumbo a candidaturas estatales y posiciones clave a nivel nacional. De entrada, la llegada -rodeada de elogios- de Citlalli Hernández a la presidencia de la Comisión de Elecciones del partido dio un respiro a los aliados en coalición, Partido del Trabajo (PT) y Partido Verde Ecologista de México (PVEM), donde las fricciones eran evidentes. Cercana a la presidenta, Citlalli se consolida como una pieza clave para fortalecer las alianzas rumbo a 2027.
Por su parte, Ariadna Montiel, actual secretaria de Bienestar, ha sido un perfil fundamental para la llamada Cuarta Transformación. Desde 2022, durante el sexenio de López Obrador, y ahora en continuidad con Sheinbaum, ha recorrido el país impulsando los programas sociales, una tarea que ha cumplido con eficacia. Discreta y eficiente, ha entregado resultados contundentes: más de 32 millones de personas beneficiadas, principalmente de sectores históricamente vulnerables, reafirmando el compromiso insignia de la 4T: “Primero los pobres”. Esto la posiciona con fuerza como posible relevo de Luisa María Alcalde.
La salida de Luisa María Alcalde de Morena parece inminente. La presidenta ya le habría extendido una invitación formal para asumir la Consejería Jurídica; de concretarse, la ex secretaria de Gobernación iniciaría una nueva etapa que también pondrá a prueba sus aspiraciones hacia una eventual candidatura en la Ciudad de México en 2030.
En paralelo, la actual consejera jurídica, Esthela Damián, dejaría su cargo a finales de mes para competir por la gubernatura de Guerrero, un estado marcado por dinámicas políticas complejas y controlado por los Salgado.
Mientras tanto, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, enfrenta el reto de mantener la estabilidad política y atender los desafíos cotidianos de un país como México, donde persisten profundas desigualdades heredadas de los últimos 18 años.
Así, Sheinbaum no solo mueve piezas, redefine el tablero. Con decisiones que priorizan resultados sobre lealtades personales, consolida un proyecto político que busca continuidad, pero también control. De cara a 2027, el mensaje es claro: el poder no se improvisa, se organiza… y ya está en marcha.
Ulloa, pieza clave de Sheinbaum
En medio de la revisión del T-MEC que se extenderá hasta julio, la frontera México-Estados Unidos comienza a reconfigurarse también desde la operación aduanera. En ese contexto se realizó en Ciudad Juárez el encuentro “TrAAnsformando Fronteras”, organizado por la Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana (CAAAREM), que preside José Ignacio Zaragoza Ambrosi, con la participación de actores como el titular de la aduana local, Fernando Martínez García y el alcalde Cruz Pérez Cuéllar. El punto de fondo es que la frontera concentra el mayor flujo comercial del país y cualquier ajuste en reglas de origen, verificación o trazabilidad tiene efectos directos en las cadenas productivas. En ese entorno, los agentes aduanales asumen un papel más técnico en la validación de operaciones, en paralelo al endurecimiento de controles por parte de Estados Unidos y a la necesidad de México de contener distorsiones en importaciones sensibles.
El Día de la Tierra suele remitir a grandes conceptos ambientales, pero en la práctica se traduce en retos muy concretos, como la gestión del agua. Para el sector empresarial, este recurso dejó de ser solo un insumo para convertirse en un factor crítico de operación, especialmente en México donde, de acuerdo con datos del INEGI y CONAGUA, la presión sobre las fuentes hídricas es cada vez mayor y una parte relevante del agua residual aún no recibe tratamiento suficiente. Es aquí donde la discusión ya no gira únicamente en torno al consumo, sino a la capacidad de las empresas para tratar, reutilizar y reincorporar el agua a sus procesos productivos. Compañías como Rotoplas han comenzado a posicionarse con soluciones que integran captación, tratamiento y reúso a través de sus líneas de negocio como rsa, que comanda Juan Pablo Rodríguez, especializada en la gestión integral del agua para el sector industrial. Sin duda, el reto será el cómo escalar estos modelos en un entorno donde la infraestructura y la adopción tecnológica avancen de forma lineal.
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