Abracen sus prejuicios
Los prejuicios son herramientas muy útiles, generalmente baratas, fáciles de usar y muy injustamente infravaloradas: hay un prejuicio contra el prejuicio, disculparán la ramplonada. Quítenselo. Como la vida es corta, y el final se acelera cuando cumples los 45 años, tal vez –permítanme una dosis de optimismo– los 50, hay que abrazarlos como lo que no sé quién dijo que son: atajos.
O sea, tienen sus inconvenientes, como todo, pero en general te llevan sin escalas a lugares tal vez no siempre buenos, pero sin duda menos malos. Vaya, que te ahorran disgustos y malas experiencias que en el fondo sabías que ibas a tener y que sin embargo sufriste por ceder a las tentaciones de una apertura de miras........
