El sueño lunar eterno |
Imaginemos las noches inhóspitas de oscuridad perpetua que los primeros asentamientos humanos vivieron. El peligro era una nocturna constante, y la tenue luz lunar -con algo de licencia literaria-, fue el cándido manto que protegió e inspiró a los humanos primitivos. La Luna, a la par del Sol, ha sido parte de los ingredientes naturales que permitieron a nuestra inventiva forjar una vasta y diversa mitología para explicarnos como seres humanos.
La hemos imaginado de mil formas: surcando los cielos, en su carroza plateada, con corceles blancos para explicar su movimiento y la llamamos Selene o conjeturamos crueles batallas divinas, donde la testa de Coyolxauhqui se convirtió en la luz mortecina de la que surgió nuestro satélite nocturno, o bien, simbolizamos en la........