Ecos metálicos: soledad y atisbos tecnológicos

Si recorres algunas de las sinuosas calles de San Francisco, California, es casi seguro que te encontrarás a uno de sus más reconocibles íconos: los “cables cars” o tranvías de cable, transportes de conducción manual, símbolo viviente de la movilidad urbana del Siglo XIX. Son parte de la red de transporte citadina, pero encasillados como “atracción turística”, y aun así proporcionan una movilidad mensual de más de 200 mil viajes de pasajeros.

También es igual de probable que puedas ver rodando por esas calles a vehículos eléctricos autómatas con un espectral vacío en el asiento del conductor. San Francisco, como Dallas, San Antonio, Austin, Los Ángeles, entre otras, son algunas de las ciudades que cuentan con este servicio de robotaxis que realizan más de 250 mil viajes por semana en su totalidad. Pero quizás San Francisco es la única que oferta la añoranza de los tranvías........

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