¿De qué intervención estamos hablando?

Nadie debería estar en contra de proteger las elecciones mexicanas de la intervención extranjera. De hecho, el fenómeno existe y está documentado. Rusia intervino en las elecciones estadounidenses de 2016. Francia enfrentó operaciones de desinformación durante la elección presidencial de 2017. Alemania, Reino Unido y varios países europeos han desarrollado mecanismos para enfrentar campañas coordinadas desde el exterior. No hay duda de que la intervención extranjera es un riesgo real.

Sin embargo, resulta llamativo que el gobierno mexicano haya decidido convertir este tema en una de sus prioridades electorales. Más aún cuando en las últimas semanas hemos visto a la presidenta Claudia Sheinbaum advertir sobre posibles intentos de influir en las elecciones mexicanas desde el extranjero, en medio de un contexto marcado por acusaciones, investigaciones, cancelaciones de visas y señalamientos provenientes de Estados Unidos contra distintos funcionarios mexicanos. La semana pasada........

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