Los filtros de la democracia

Dentro de los múltiples mecanismos institucionales y políticos que existen para garantizar la democracia en México, uno de los fundamentales es la selección de quienes integran el Instituto Nacional Electoral.

Corresponde a la Cámara de Diputados, a través de un Comité Técnico de Evaluación, seleccionar, previa convocatoria, a las cinco personas mejor evaluadas por cada cargo vacante. Este mecanismo se echó a andar la semana pasada para cubrir a tres de las once personas que integran el INE.

Esa responsabilidad debe asumirse íntegramente por quienes integran el citado Comité Técnico. Afortunadamente, para ello, fueron electas y electos cinco personas probas y conocedoras de la materia electoral, quienes serán encargadas de proponer a la Cámara esas tres quintetas.

El ejercicio de estos cargos no puede quedar en manos de la improvisación.

Posteriormente, se tendrán que construir los acuerdos políticos para la elección de estas tres vacantes. El proceso debe ser claro y abierto de cara a la sociedad, hoy más que nunca los partidos políticos en el poder tienen la obligación de legitimar este proceso consiguiendo generar la votación requerida en el Pleno que corresponde a las dos terceras partes de los miembros presentes en la Cámara.

El consenso no es un lujo, es una obligación. Los partidos en el poder tienen el deber de legitimar el proceso alcanzando la mayoría calificada. Optar por la insaculación (la suerte) sobre el acuerdo político sería admitir la incapacidad de nuestra clase dirigente para tutelar al árbitro electoral.

Debe señalarse que el INE es quien se encarga de la organización integral de los procesos electorales en los términos que fije la ley, de ahí que, seleccionar a las personas que integran este órgano político-administrativo es de la mayor relevancia para la democracia mexicana, pues ha sido ello lo que ha posibilitado la alternancia política en nuestro país.

Los fines del INE son garantizar procesos electorales limpios y transparentes, su independencia y legitimidad parten del estricto actuar que en apego a la ley hagan sus integrantes en lo individual y en lo colectivo.

Hacer posible elecciones libres, auténticas y periódicas, asegurando que sus resultados sean producto del sufragio universal, libre, secreto y directo, es su mayor responsabilidad.

No se trata de elegir a tres personas que simplemente lleguen al INE a transformar esa institución en una piedra monolítica ajena a la discusión y debate de las reglas del juego democrático.

Hoy se requiere un INE abierto a la reflexión para decidir los principales retos que enfrenta la democracia mexicana en temas tales como la sobrerrepresentación, financiamiento público, redes sociales, inteligencia artificial, por citar algunos temas. Por eso, se demanda que sus nuevos integrantes tengan un conocimiento técnico especializado, y sobre todo, muy actualizado.

POR MAESTRO ENRIQUE SUMUANO


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