El giro de la banca a las stablecoins |
EN AMÉRICA LATINA, el dinero está dejando de sonar para moverse a algo más digital, y eso parece que no ya nadie lo detiene. Más rápido, más barato y, sobre todo, más silencioso, las stablecoins, esas criptomonedas diseñadas para mantener un valor constante y predecible ya no buscan protagonismo, se están convirtiendo en infraestructura.
Lo que durante años fue visto como un instrumento de nicho dentro del ecosistema cripto, hoy se integra, sin pedir permiso, en la columna vertebral de las finanzas regionales.
Durante 2025, las stablecoins representaron 40% de las compras de activos digitales en plataformas como Bitso, que en México lleva Felipe Vallejo, superando por primera vez a Bitcoin.
Ese cambio se puede entender debido a que en economías donde la volatilidad es una constante, el dólar digital dejó de ser una promesa y se convirtió en una herramienta cotidiana.
Ya no se trata de “invertir en cripto”, sino de resguardar valor, pagar servicios, mover dinero o acceder a mercados globales sin fricciones.
Pero el verdadero giro no está en el consumidor, sino en las empresas. Durante el primer semestre de 2026, el volumen de transacciones con stablecoins en el segmento empresarial creció 81% año contra año, lo que confirma su adopción operativa.
Tesorerías que optimizan liquidez, pagos transfronterizos que se liquidan en tiempo real, y estructuras financieras que empiezan a prescindir de la banca como único canal.
Y aquí entra la banca tradicional, que marcó durante décadas las reglas del juego. Hoy no hablamos de........