Extorsión: de la reacción a la política de Estado |
En la Ciudad de México la historia se repetía en silencio. Una llamada, una voz al otro lado exigiendo dinero, amenazando. En otras ocasiones, la presencia de sujetos, algunas veces, armados. A veces solo insinuaban, presionaban, advertían. “Sabemos dónde estás”, “te estamos vigilando”. El miedo se hacía partícipe de las víctimas.
Y ese miedo, durante mucho tiempo, no tenía nombre claro en la ley. Las víctimas dudaban: ¿denuncio? ¿sirve de algo? ¿me van a creer? En muchos casos, esas conductas quedaban atrapadas en un limbo jurídico. No era extorsión consumada. Apenas tentativa, si acaso. Y en ese vacío, el delito crecía cómodo, casi invisible.
Hasta que algo cambió. A finales de 2024, el Estado Mexicano decidió voltear a ver de frente un problema que llevaba años normalizándose. Se endurecieron penas, la extorsión se convirtió en delito grave y comenzó a perseguirse de oficio. Pero el........