“Quizá lo que no teníamos era esta presidenta”: Salma Hayek

Escuchar a la actriz nominada al Oscar, Salma Hayek, expresar frente a la Presidenta Claudia Sheinbaum que “quizá lo que no teníamos era esta Presidenta”, fue una reflexión cargada de significado histórico.

El reconocimiento que hizo Salma no fue menor. Provino de una mujer mexicana que ha conquistado espacios internacionales con talento y disciplina, y que conoce de primera mano lo que significa abrirse paso en estructuras tradicionalmente dominadas por hombres.

La presencia de una mujer en la Presidencia no es únicamente un hecho simbólico. Es una señal de madurez democrática y de evolución social. Es la confirmación de que México está cambiando, no solo en políticas públicas, sino en mentalidad colectiva. Y cuando una voz reconocida internacionalmente lo expresa con orgullo, también contribuye a que el mundo vea ese crecimiento.

Salma habló bien de México. Y eso importa, porque durante años hemos permitido que la narrativa externa sobre nuestro país se centre solo en sus problemas.

Sí, tenemos desafíos, pero también tenemos avances, estabilidad, liderazgo, talento y una sociedad que trabaja todos los días por salir adelante.

El crecimiento de un país no se mide únicamente en cifras económicas, también se mide en representación, en confianza institucional y en el fortalecimiento de su identidad.

Bajo el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum, México ha sostenido una ruta definida: continuidad con transformación, inversión social con disciplina, desarrollo con enfoque en quienes menos tienen. Ese equilibrio es parte del crecimiento del país.

Que una figura como Salma Hayek reconozca públicamente este momento histórico también habla de un México que dialoga con el mundo desde la dignidad. Hoy no somos un país que se explica desde la defensiva, somos un país que se presenta con orgullo.

La frase “quizá lo que no teníamos era esta Presidenta” nos mueve porque revela algo que a veces cuesta aceptar: el talento de las mujeres siempre estuvo ahí. Lo que faltaba era la oportunidad histórica de demostrarlo desde el máximo nivel de responsabilidad pública. Y hoy esa oportunidad no solo existe, sino que se ejerce con firmeza.

El crecimiento del país no es obra de una sola persona. Es fruto del esfuerzo colectivo. Pero el liderazgo importa. Marca tono, dirección y confianza. Y cuando ese liderazgo es reconocido por voces influyentes dentro y fuera de México, se fortalece la narrativa de que estamos avanzando.

Reconocer también es construir. Reconocer el talento, el liderazgo y el momento histórico que vive México nos permite consolidar lo alcanzado y proyectarlo hacia el futuro. No se trata de triunfalismo, sino de perspectiva.

México ha crecido porque ha decidido creer en sí mismo. Porque ha apostado por la inclusión, por la justicia social y por la representación real. Y cuando una mujer mexicana de proyección global lo expresa con claridad, no solo celebra a la Presidenta, celebra a todo un país que ha dado un paso adelante en su historia.

Ese es el México que debemos seguir fortaleciendo: uno que reconoce, que avanza y que crece.

POR CLARA LUZ FLORES CARRALES

TITULAR DE LA UNIDAD DE ASUNTOS RELIGIOSOS, PREVENCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN DEL TEJIDO SOCIAL DE LA SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN


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