Diplomacia para sumar
Las naciones no se fortalecen acumulando agravios, sino construyendo alianzas. Por ello, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y Perú no debe verse como un simple trámite protocolario: representa la oportunidad de que México recupere una política exterior basada en el diálogo y el liderazgo regional, justo cuando la relación con Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Si el país quiere tener mayor margen de maniobra frente a los desafíos del siglo XXI, necesita volver a mirar hacia América Latina.
Durante décadas, México fue un referente diplomático en la región. Nuestra política exterior se distinguía por tender puentes donde otros levantaban muros, por privilegiar el diálogo sobre la confrontación y por ejercer un liderazgo que no se imponía mediante la fuerza, sino mediante la confianza. Esa tradición permitió que México fuera un interlocutor respetado en los momentos más delicados del continente.
Sin embargo, en años recientes esa influencia comenzó a erosionarse. La política exterior dejó de ser un instrumento de Estado para convertirse, en ocasiones, en una extensión de las diferencias políticas entre gobiernos. El resultado fue........
