La verdad de las cifras de desaparecidos |
Desde el sexenio del presidente López Obrador, hasta la fecha, el tema de las personas desaparecidas en México ha sido utilizado como una bandera política de la oposición para construir una narrativa de abandono y falta de acción por parte del Estado. Sin embargo, el informe presentado el pasado viernes sobre el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas evidencia una realidad mucho más compleja y, sobre todo, revela que esa narrativa de la oposición se desmorona frente a los datos.
Desde la creación del registro, formalizado en 2018, pero con información que abarca desde 1952, se han contabilizado 394 mil 645 casos de personas reportadas como desaparecidas o no localizadas. No obstante, lo primero que debe entenderse es que dos de cada tres personas ya han sido encontradas. En total, 262 mil 111 personas han sido localizadas, y de ellas el 92% fue encontrado con vida. Más aún, en el 96% de los casos localizados no existió la comisión de un delito.
Actualmente permanecen en el registro 132 mil 534 personas con estatus de desaparecidas o no localizadas (34%). Dentro de ese universo, 2 mil 356 casos corresponden al periodo entre 1952 y 2005, periodo vinculado con la represión política del Estado. Pero el análisis más relevante se encuentra en los 130 mil 178 registros correspondientes a desapariciones ocurridas del 2006 a la fecha. Tras una revisión profunda de la base de datos, las autoridades identificaron tres grupos distintos, cada uno con una estrategia específica de atención.
El primer grupo, que representa 46 mil 742 registros (36%), corresponde a casos donde simplemente no existen datos suficientes para realizar una búsqueda efectiva. Durante años se permitía subir reportes al sistema sin la información completa. Así aparecieron registros con nombres incompletos, o con apodos. Sin esos datos básicos como el nombre o la fecha de nacimiento, lugar de desaparición o contacto familiar, la búsqueda se vuelve prácticamente imposible. El objetivo ahora es depurar esa información y reconstruir los expedientes para poder avanzar.
El segundo grupo está integrado por 40 mil 308 registros (31%). En estos casos sí existen datos completos y, además, el cruce con registros administrativos ha revelado actividad posterior a la desaparición. Se han encontrado registros de matrimonios o de hijos, cambios de domicilio ante el INE o trámites fiscales. Incluso hay casos donde una persona reportada como desaparecida años atrás aparece después en registros de vacunación o en trámites oficiales. Para estos casos se implementó una estrategia de verificación, primero se intenta contactar directamente a la persona. Posteriormente se realiza una visita domiciliaria para obtener una prueba de vida que permita actualizar oficialmente el registro. Gracias a este mecanismo, 5 mil 269 personas ya cambiaron su estatus de desaparecidas a localizadas.
Finalmente está el tercer grupo, compuesto por 43 mil 128 registros (33%). Aquí sí existe información completa, pero no se han detectado actividades posteriores en registros administrativos. Estos casos continúan bajo investigación y búsqueda activa. Un dato relevante es que de ellos solo 3 mil 869 cuentan con una carpeta formal de investigación, lo que también evidencia fallas estructurales del pasado en la forma en que se registraban estos casos. En resumen; en promedio, de cada 100 personas reportadas como desaparecidas, 66 son localizadas. Y desde octubre de 2024 a la fecha 31 mil 946 personas han sido encontradas.
Estos datos no eliminan el dolor de las familias, ni la obligación del Estado de continuar buscando. Pero sí dejan algo claro, y es que cuando se analizan las cifras con seriedad y se explican los números con claridad, queda evidente que muchas de las versiones simplistas que circulan en el debate público no se sostienen. Una vez más, la realidad termina derrumbando otra narrativa de la oposición.
DIPUTADO FEDERAL Y VOCERO DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE MORENA DE LA LXVI LEGISLATURA
ARTUROAVILAANAYA@GMAIL.COM