No se hagan bolas |
La frase del ingenio político mexicano —“no se hagan bolas”— la usó Carlos Salinas para intentar frenar las tensiones que surgieron cuando Luis Donaldo Colosio fue designado candidato presidencial del PRI y Manuel Camacho Solís, convencido de que él sería el elegido, quedó fuera. Meses después, el asesinato de Colosio volvió a dejar vacante la candidatura. Gómez Villanueva y un grupo priista impulsaron a Fernando Ortiz Arana; Echeverría propuso a Emilio Gamboa Patrón por gratitud en el tratamiento médico de Doña Maria Esther; y finalmente, por presiones internas y externas, el candidato de Córdova Montoya —Ernesto Zedillo— fue designado. Años más tarde, él entregaría el poder presidencial que el PRI había conservado por décadas.
Hoy, la frase vuelve a ser pertinente. Morena ha concentrado poder mediante reformas constitucionales,........