La reventa no se frena: se reparte

La industria del entretenimiento presume luces, pantallas y euforia; pero detrás del escenario opera un mercado gris que castiga al consumidor: la reventa de boletos.

Experto en festivales y espectáculos, Luis Gerardo Salas retrata el “modus operandi” sin maquillaje: se trata de una práctica ilegal que, aun así, ha sido tolerada por los agentes involucrados —incluidos gobiernos— porque muchos terminan llevándose una rebanada del pastel.

El esquema es tan simple como rentable: empresas boleteras establecen alianzas con plataformas de reventa como Viagogo, a las que “colocan” una porción importante de entradas. 

Esas firmas triplican o cuadruplican precios con tarifas dinámicas â€”que se inflan con la demanda— y al final reparten las ganancias con las boleteras. Negocio redondo: el público paga más, el sistema sonríe.

¿Y por qué se reproduce ese modelo? Porque la distribución de la taquilla empuja a todos a exprimir el margen. 

Según Salas, del total de la venta, 90% termina en........

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