El lugar más frío del mundo

Hace apenas unos días, las noticias volvieron a poner los ojos en Yakutia, donde los termómetros descendieron de manera abrupta, recordándole al mundo que esta región del noreste de Siberia sigue siendo uno de los territorios habitados más extremos del planeta. En invierno, cuando las temperaturas caen por debajo de los –50 °C, la vida cotidiana depende de una serie de adaptaciones extraordinarias.

Una central térmica cercana abastece de calefacción gratuita a las viviendas; los manantiales termales permiten disponer de agua líquida; y tanto los vehículos —que dejan de funcionar a menos de –20 °C— como electrodomésticos y herramientas deben resguardarse en espacios con temperatura controlada. En este entorno, trabajar, desplazarse y comer son actos que requieren estrategia.

En Oimiakón, uno de los asentamientos más conocidos de Yakutia, el invierno no se mide en grados, sino en resistencia. En 1933, la región registró –67.7 °C, la temperatura más baja documentada en un asentamiento humano permanente. A esas condiciones, el cuerpo quema energía de........

© El Financiero