Venezuela: los criminales y la salida falsa |
La madrugada del 2 de febrero de 2015, Diosdado Cabello hizo un enlace en vivo desde una bodega. “Estamos siguiendo instrucciones precisas del compañero Nicolás Maduro en el combate de una guerra económica que se lleva por delante las necesidades del pueblo”, dijo.
El almacén pertenecía a una cadena cuyos “clientes eran los venezolanos que vivían con lo del diario. De ahí el nombre de la empresa, Día Día, que tenía como logo un solecito anaranjado”, cuenta Catalina Lobo-Guerrero en su libro Los restos de la revolución (2021, Random House, Colombia).
Para entonces Venezuela ya estaba sumida en la crisis económica luego del desplome petrolero y las ineficientes políticas del equipo de chavistas y maduristas que controlan ese país desde hace 27 años hasta el día de hoy.
“Maduro –recuerda la autora– había prometido ponerle fin a esa guerra y crear más misiones, más planes y programas, más importaciones de medicinas y alimentos. También había dicho ‘eficiencia o nada’, y como no cumplía, cada vez había más nada”.
Ante esa realidad, lo crucial para el régimen no era corregir, sino culpar a alguien más.
Día Día fue acusado de hacer la “guerra económica” contra los venezolanos. El embate gubernamental los sorprendió: horas antes le habían dado un tour y mostrado su cronograma de distribución de mercancías al entonces presidente de la Asamblea, Diosdado........