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Sabotajes contra medicamentos

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15.10.2026

Si el tema salarial del personal médico y enfermería, así como los trabajadores administrativos del Instituto Mexicano del Seguro Social, llega a buen puerto, no resolverá el problema del desabasto de medicamentos e insumos para el sector de salud público. No sólo es la dificultad de la reconstrucción de un sistema que destruyó el expresidente Andrés Manuel López Obrador sin poder desarrollar un nuevo modelo eficiente, sino que se han atravesado las ambiciones políticas y de control del director del instituto, Zoé Robledo.

Robledo se encuentra en el centro de una de las movilizaciones más grandes del sector en años y ha logrado que, pese a semanas de protestas y a su displicencia ante las demandas de solución –sólo intervino por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum la semana pasada–, su cabeza como director del IMSS nunca se puso sobre la mesa porque nunca se exigió su renuncia. Habla de un talento político y operador eficiente, que le permitió aislarse, a diferencia del secretario general del IMSS, el doctor Rafael Olivos, de quien están exigiendo su cabeza.

Hijo de un político capaz y estratega inteligente, Robledo ha logrado que la presidenta no haya visto que buena parte del desabasto de medicinas fue detonado por él desde que le trasladaron en mayo pasado a la empresa paraestatal Laboratorio de Biológicos y Reactivos, conocida como Birmex, la compra de medicamentos. Fue un mes después de que Sheinbaum nombró como director a Carlos Ulloa, uno de los funcionarios más cercanos a ella desde hace años, para poner un freno a la corrupción en el organismo, que aún no se logra.

Robledo y su equipo, de........

© El Financiero