Las peticiones a Sheinbaum |
Tan pronto como Donald Trump ganó las elecciones presidenciales, en Palacio Nacional comenzaron a hacer cuentas alegres. Personas cercanas a la presidenta Claudia Sheinbaum estaban de plácemes. No querían que ganara Kamala Harris, porque decían que la relación sería muy complicada. En cambio, con Trump, que creían era amigo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y que decían conocer de su primer cuatrienio, las cosas correrían tersamente. La realidad tocó la Puerta Mariana el primer día de la nueva administración, al declarar terroristas a los cárteles de las drogas. Y de ahí en adelante, todo ha sido cuesta arriba.
La captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, metabolizó las embestidas de Trump contra México y, por primera vez en casi un año, sus amenazas intervencionistas para aniquilar a los cárteles fueron procesadas por el régimen como una opción real. Sheinbaum ha reiterado que esa no es una opción para México, lo que es cierto, y que no hay razones para pensar en ello porque la colaboración con Estados Unidos ha sido buena, lo que es parcialmente verdad, porque si bien ha actuado en el tema de la seguridad, como se lo han pedido, cuando se trata de actuar judicialmente contra políticos o funcionarios de Morena con vínculos con el crimen, ha sido refractaria.
Durante siete meses, que es cuando aterrizó en México el nuevo embajador Ronald Johnson, un coronel retirado y operador de campo de la CIA, el gobierno mexicano ha experimentado una presión sin precedente para que actúe, con peticiones específicas y extrañamientos no para que entregue a nadie –que no sea un narcotraficante........