Guía práctica para sobrevivir a las fiestas

A quienes no nos han dicho:

“¿Y para cuándo los hijos?”

“Pero tómate un trago, es Navidad”.

Una frase así es suficiente para que algo se tense en la mesa, y no es que necesariamente haya una mala intención, sino que en las fiestas familiares puede activarse una especie de permiso tácito para opinar o insistir de más. Y es bueno ser claros: por mucho que exista un gran cariño, este no legitima la invasión.

Las posadas y las celebraciones de fin de año son, muchas veces, el único momento en que la familia se reúne casi por completo. Hay abrazos y risas, pero también —no tan— pequeñas violencias normalizadas. Por eso, aunque la mayoría de las sugerencias que dejaré a continuación no están tipificadas en el código penal, vale la pena pensarlas como una guía de convivencia: gestos que pueden marcar una diferencia.

Empecemos: en estas fechas suelen reiterarse las preguntas a las parejas jóvenes sobre cuándo llegará un hijo o hija. Es importante entender que la maternidad y la paternidad son decisiones íntimas, cruzadas por contextos que nadie más tiene por qué conocer —la imposibilidad biológica, por ejemplo, de........

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