Escritura artificial (I) |
Algo raro empieza a pasar en la lectura. Uno abre la columna de un autor conocido y, de pronto, su voz no es la de siempre, parece demasiado pulida y simétrica. Todo está en su sitio, pero algo brinca. Luego aparece un libro traducido con una sintaxis impecable, aunque con un matiz torcido, una frase que se entiende pero no termina de encajar.
Más tarde llega un caso de inteligencia artificial que inventa una cita, extravía un contexto u ofrece una mentira con aplomo. No falta el legislador con una iniciativa de ley en la que se le cuela la firma de la IA. El problema en la escritura no es que la IA escriba mal. Es que lo hace bien incluso cuando se equivoca.
En las columnas de opinión, la IA deja ciertas huellas. ChatGPT tiende a ordenar el pensamiento por contraste: “No se trata de X, sino de Y”. Delata una voz demasiado entrenada para matizar y reencuadrar. A eso suma una inclinación por frases redondas: “la confianza no se decreta, se construye”, “el liderazgo no se impone, se gana”.
Claude suele ser más sereno e inclinado a acompañar al lector con una suavidad que roza la sobrecorrección. DeepSeek empuja hacia una escritura más seca, más orientada a resolver una tarea que a producir música verbal. Perplexity........