El otro Mundial
El planeta parece vivir en dos pistas: una de espectáculo y emoción compartida por el Mundial; otra de guerra, desigualdad económica, desconfianza en las instituciones y protestas masivas. El balón concentra la mirada global, pero el mundo no se detiene, se recalienta, se fragmenta y se subleva.
El punto más grave está en Oriente Medio. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán con ataques, represalias y daños que alcanzan infraestructura civil, rutas marítimas y la vida cotidiana de poblaciones enteras.
El entendimiento firmado por Donald Trump y Masoud Pezeshkian para suspender la guerra apenas produjo una pausa de dos días. El alto el fuego terminó de hundirse en Ormuz, donde Trump pretende cobrar el 20 por ciento de tasas por un control marítimo que no garantiza.
Gaza vive una tregua formal que convive con expansión militar, desplazamiento, enfermedades y condiciones humanitarias degradadas. Ucrania continúa atrapada en una guerra de desgaste donde el frente avanza poco, pero el conflicto se desplaza hacia la logística, la energía, los drones, la infraestructura y la presión sobre civiles.
El otro Mundial también se libra en las calles, en las plazas y en los parlamentos. En Francia, la indignación por la violencia........
