Colombia: entre megacárceles y paz incompleta
Quedan cinco días para la segunda vuelta presidencial en Colombia. El país, al elegir entre la extrema derecha emergente y la continuidad de un progresismo con contrastes polarizantes, también decidirá qué hacer con un Estado que todos consideran débil, aunque nadie se ponga de acuerdo sobre la causa de esa debilidad.
Para Iván Cepeda, candidato de Pacto Histórico y heredero de Gustavo Petro, la debilidad del Estado se expresa porque durante décadas fue incapaz de proteger a campesinos, líderes sociales, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes; a sus víctimas y sus firmantes de paz.
Para Abelardo de la Espriella, postulado por Defensores de la Patria, el Estado es débil porque negocia, duda, redistribuye, regula, pide perdón y se deja humillar por criminales.
La primera vuelta confirmó la desaparición electoral del centro derecha. El penalista De la Espriella obtuvo poco más de 43 por ciento de los votos; Cepeda rozó el 41 por ciento. Atrás quedó Paloma Valencia, representante de la derecha tradicional uribista, cuya votación (6.9%) mostró que parte del electorado conservador busca más una promesa inmediata de fuerza que solamente doctrina, partido o memoria de seguridad. La moderación conservadora perdió........
