Si muero lejos de ti
Entre el silencio de un bosque en Alemania y el temor a la llamada matutina desde México, Rosa Elena habita la nostalgia de la distancia. Su historia es la insólita victoria de quien cumplió el sueño de mudarse al amor y a otra patria, aprendiendo a vivir con el corazón dividido en los aeropuertos y sabiendo que, aunque la burocracia alemana retenga sus restos, el alma no necesita pasaporte para volver a casa.
“El alma viaja sin pasaporte”. Con esa frase de Dirk, Rosa Elena Luna Dahlmanns clausuró la ilusión de la repatriación. Si muere en Alemania, sus cenizas se quedan ahí. La burocracia europea no permite el retorno de los restos.
Se declara una migrante dichosa. Sin embargo, sabe que hay un hilo que amenaza con romperse: su madre de 94 años, al otro lado del mundo. Para ella, el teléfono que suena a las 6 de la mañana en la penumbra germana no es una llamada; es un susto y las salas del aeropuerto de la Ciudad de México no son cualquier espacio, sino el sitio que ella relaciona con un corte limpio en el estómago. “Me he pasado muchos años llorando en los aeropuertos, con la pregunta silenciosa de si habrá una próxima vez. Ese miedo no se me quita”, asegura sin nombrar........
