Bajar tasas es el menor de los problemas de Banxico |
La decisión del Banco de México de recortar las tasas de interés el mes pasado ha sido una de las más controvertidas de los últimos años.
Al fin y al cabo, era un momento complicado para que el banco central conocido como Banxico reduzca la tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta 6.75 por ciento. La inflación había subido a 4.63 por ciento en la primera mitad de marzo, mientras que la inflación subyacente ya lleva casi un año por encima del límite superior de 4 por ciento del rango objetivo.
Al mismo tiempo, la guerra en Medio Oriente ha introducido nueva incertidumbre en los mercados financieros y ha impulsado los costos de la energía. El comunicado que acompañó la decisión estuvo cargado de advertencias sobre nuevas presiones inflacionarias. Esto hace que el recorte resulte aún más desconcertante. En este contexto, habría sido más prudente mantener la tasa sin cambios, como argumentaron dos de los cinco miembros de la junta.
Existen, por supuesto, argumentos razonables en sentido contrario. Antes de la decisión, los analistas estaban prácticamente divididos. La inflación reciente ha estado impulsada en parte por factores temporales, especialmente los precios de frutas y verduras, que deberían moderarse. La tasa de política monetaria sigue en terreno restrictivo, en una economía que muestra un débil dinamismo. Además, tanto el banco central como economistas privados esperan que la inflación converja hacia el objetivo de 3% (±1%) el próximo año. Esto sugiere que las expectativas permanecen ancladas.
Pero el problema no es el recorte en sí. En una economía con baja penetración del crédito, alta informalidad y alto poder de fijación de precios por parte de las empresas, un movimiento de 25 puntos básicos difícilmente tendrá impacto sobre la actividad o los precios. Si el nivel de la tasa estuviera claramente desalineado, los mercados ya habrían puesto a prueba a Banxico. El peso........