Los aranceles y el futuro Tratado

La frase que Jamieson Greer dejó en sus reuniones privadas con empresarios mexicanos esta semana merece atenderse con todo el cuidado que impone su contundencia: “Al presidente Trump le gustan. Nunca volveremos a un mundo sin aranceles”.

Sin matices, sin promesas de retorno a cero, sin concesiones envueltas en gradualismo diplomático. El representante comercial estadounidense vino a administrar expectativas a la baja antes de que arranque, el 25 de mayo, la primera ronda formal bilateral rumbo a la revisión del T‑MEC.

Esto puede verse en dos perspectivas. La primera es que es lamentable. Con esa visión, el acuerdo comercial con Estados Unidos no será uno de libre comercio.

La segunda es menos crítica. Si algunos aranceles le preocupan a Trump y en todo lo demás, hay espacio para negociar acuerdos sin aranceles, la oportunidad para México es muy buena. Ya los hemos visto en los últimos meses cuando México ha consolidado su posición como proveedor número uno de Estados Unidos.

La visita de Greer fue, en realidad, un diagnóstico. Greer recorrió el Club de Banqueros, Palacio Nacional y salas de juntas con las industrias automotriz y siderúrgica. No solo para negociar, sino para comunicar........

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