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Lo que quiso decir Trump…

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Decir que el T-MEC es “irrelevante”, como ayer lo expresó en Detroit Donald Trump, no es una ocurrencia improvisada ni un desliz retórico. Es una afirmación calculada, diseñada para alterar el terreno de juego antes de que la renegociación comience formalmente.

En política comercial, como en cualquier proceso de negociación dura, quien logra fijar el punto de partida suele obtener ventaja. Trump intenta precisamente eso: reducir el valor percibido del acuerdo para elevar el costo político de defenderlo y colocar a sus contrapartes a la defensiva desde el inicio.

La afirmación, sin embargo, es insostenible cuando se confronta con los hechos.

El T-MEC es hoy una de las piezas centrales del funcionamiento de la economía norteamericana. México y Canadá concentran alrededor de 28 por ciento del comercio total de Estados Unidos, una proporción mayor que la que representan China, la Unión Europea o cualquier otro socio individual. Más aún, cerca de 90 por ciento de ese intercambio regional se realiza bajo las reglas del tratado. No se trata de un marco marginal, sino del andamiaje jurídico que sostiene buena parte de la producción, el empleo y la inversión en América del Norte.

Desde la perspectiva estadounidense, el T-MEC cumple funciones........

© El Financiero