Bajo presión |
El conflicto en Medio Oriente se ha convertido en la fuerza que está moldeando la economía global. No es una frase mía: es prácticamente la primera línea del nuevo panorama económico que la OCDE publicó esta semana, titulado, justamente, “Under Pressure”, bajo presión.
El diagnóstico pinta el complejo cuadro. El mundo entró a 2026 más fuerte de lo previsto, empujado por la inversión en inteligencia artificial y por condiciones financieras benignas. La OCDE estaba lista para revisar al alza sus pronósticos.
Y entonces llegó la guerra al final de febrero y con ella el choque energético.
Ahora, la OCDE proyecta que el crecimiento global pase de 3.4% en 2025 a 2.8% este año, para recuperarse a 3.1% en 2027. La inflación de los países del G20 subirá de 3.4% a 4.0% en 2026.
Pero ese es el escenario amable. La OCDE optó por no poner un solo pronóstico y dibujó dos rutas. La benigna —que llama “disrupción acotada”— supone que los precios de la energía ceden desde mediados de año, en línea con los futuros. La otra, la de “disrupción prolongada”, supone que el conflicto se estira hasta bien entrado........